miércoles, 21 de marzo de 2012

Texto: Coca González

 Ahora bien, hay muchas formas de morir (el paro cardiorespiratorio es la muerte más nombrada). Pero las muertes más moribundas se relacionan increiblemente con el amor. Digo increiblemente porque estamos acostumbrados a negarlo, pero en realidad es una de las muertes más comunes que experimentan casi todas las personas.
 Es más sutil y hasta diría más hermoso que morir de cualquier otra cosa. Aunque quien padece la enfermedad del amor y repentinamente debe enfrentarse a su muerte, pues, esta persona se encuentra en un verdadero problema. Difícilmente logre experimentar alguna sensación "sensacional"...conmovedora, placentera, poética, que le despierte emociones profundas, y esa es su gran pena. La única profundidad concebible es la de uno mismo, que ahora es uno porque se encuentra solo. De otra forma sería una especie de insulto o desagradecimiento al amor construido con un otro, que ahora es otro pero que antes era UNO.
 Aquí comienzan las contradicciones y las preguntas de respuesta compleja. Mientras, andamos como zombies para aquí, como zombies para allá.
 Uno, dos, seis meses, un año así de zombies entregados al dolor, penando. Es necesario volver a sentir. ¡NECESITO VOLVER A SENTIR!, proclamamos.
 Y que sé yo...estamos en general más acostumbrados a morir de amor que a ser salvados por éste. Y de repente y casi sinquerer algo comienza a cambiar. Pensar en volver a sentir despierta la idea de posibilidad, quizá, tal vez, algún día, ocurra.

(veintedeabrildedosmildoce)

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